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Un blog que pretende inspirar a los que creen que no se puede.

viernes, 14 de noviembre de 2014

EL REENCUENTRO

                                     Cuadro de paisaje con cascadas y montañas

El trayecto fue largo y tortuoso, me pareció que jamás llegaría. Uno a los viajes los planifica de antemano, tratando de dejar todo en orden para que cuando llegue el momento, no nos sorprendamos con eso que siempre falta. Si bien era un destino esperado, me tomó por sorpresa, hasta diría que fue repentino.
A medida que me acercaba al lugar, el cansancio iba desapareciendo, pienso que era la consecuencia de ese deseo de bajar del transporte y estirar las piernas, por largo tiempo las sentí entumecidas.
La gente que viajaba conmigo era extraña, una mezcla rara, había gente mayor, algunos niños y también muchos de mi edad. Lo que me sorprendió fue que casi todos lo hacían solos.
Cuando avisaron que faltaban cinco minutos para el arribo, todos sentimos un gran alivio. Comencé a buscar mis pertenencias y no las encontré, ––me robaron –– fue lo primero que pensé. Quise acercarme al conductor para protestar y ya no estaba, la gente se atropellaba por bajar, así que debí hacerme a un lado. 
Esperé a que todos descendieran con la ilusión de encontrar mis cosas, pero fue en vano, habían desaparecido. A través de la ventanilla vi a mamá, estaba con sus brazos levantados saludando con una sonrisa que no le cabía en la cara. Verla me hizo olvidar de todo, tampoco era mucho lo que me había desaparecido. 
Cuando bajé, ella corrió a mi encuentro y nos fundimos en un interminable abrazo.
––Se te ve espléndida mamá.
––A vos también hija, no sabés cuánto te he extrañado. 
––Yo a vos también mamá, te fuiste sin avisar, nos dejaste muy angustiados.
––En unos minutos vas a entender todo. Ya estamos juntas, ahora a disfrutar. 
––Contame cómo estás.
––Muy bien, con tu padre te estábamos esperando. Vamos rápido, sabés que se impacienta si nos demoramos. 
Salimos las dos de la terminal y nos dirigimos a su nuevo hogar. Recorrimos unos pocos kilómetros y llegamos a un prado cubierto de margaritas, y ya desde la ruta se podía ver la casa. Blanca con tejas coloradas, igualita a la que teníamos cuando éramos chicos. 
Somos tres hermanos, dos mujeres y un varón, yo soy la más grande. Qué felices fuimos en esa casa, creo que es por eso que hicieron una réplica.
Cuando papá nos vio llegar, salió corriendo a encontrarse con nosotras, se lo veía tan joven, tan saludable, ése era el mayor premio que me podían dar en ese momento, mis padres sanos, fuertes y con una alegría indescriptible. 
––Qué gusto verte hija, esta distancia ha hecho darme cuenta de lo mucho que los quiero a vos y a tus hermanos. 
––Papá, a nosotros no nos ha hecho falta ninguna distancia para saber que nos amás. ¡Te ves tan bien!
––Estoy muy bien. Esto es una verdadera sorpresa, no te esperábamos tan pronto.
––A este viaje no lo tenía planeado. Se presentó de repente. Si bien no puedo decir que haya sido de un día para el otro, no pensé que se diera tan rápido. 
Nos sentamos en la sala y comenzamos a recordar viejos tiempos, mamá preparó el té y sentados frente al hogar con leños recién encendidos, comenzaron a brotar de nuestros recuerdos miles de anécdotas de cuando con mis hermanos éramos chicos. 
Volver a casa era lo más maravilloso que me estaba pasando. A mi padre hacía quince años que no lo veía y a mamá cinco. Se separaron por diez años, pero finalmente estaban de nuevo unidos, se amaban y no tenían otra forma de concebir sus existencias sin estar juntos.
La vida o lo que sea, a veces se ocupa de separar a las familias sin darnos mayores explicaciones. Cuando papá se fue, una soledad muy grande ocupó mi alma, era mi amigo, mi compañero de travesuras, mi confidente. Con su partida conocí el verdadero sonido del silencio. Recuerdo haber llorado meses pidiendo que volviera, que lo sucedido fuese un sueño, pero cada despertar me indicaba que él no estaba, y yo no sabía si algún día lo volvería a ver. En ese lapso me casé y no vino para llevarme al altar, tuve a mis hijos y tampoco vino a conocerlos, enfermé de gravedad y no estaba a mi lado para darme fuerzas. Fueron quince años de una ausencia que la sentí del mismo modo desde que se fue hasta que lo ví parado allí, esperando a darme un abrazo. 
Me refugié en mi madre, la que creo enloqueció por su ausencia. La pobre sacó fuerzas de donde pudo y nos ayudó a seguir mirando la vida con optimismo, pero el peso de la partida de papá ahogaba todo intento. 
Un día mamá enfermó gravemente y nos explicó que el único modo de curarse era al lado de mi padre, nos sorprendió la determinación con la que lo dijo. Lo que nunca nos imaginamos fue que ella también nos iba a abandonar. Una mañana, al levantarnos nos dimos cuenta que se había ido. Eso nos enojó mucho, nos cansamos de preguntarle a Dios por qué los padres abandonan a los hijos cuando éstos más los necesitan, aunque a decir verdad fue una pregunta estúpida, ya que uno los necesita siempre y nunca es tiempo para que nos dejen solos. 
Muchas cosas pasaron y no las pudimos compartir con ellos. Eso nos ocasionaba un dolor indescriptible. Miles de veces nos preguntamos si mamá encontró a papá, supusimos que sí, pero sin ningún fundamento sólido, también nos preguntamos si ellos nos extrañarían tanto como lo hacíamos nosotros. 
El tiempo pasaba y al menos en mi mente se me iban desdibujando, pude recuperar sus caras por las fotos que por descuido nos dejaron, lo que no podíamos recuperar era la voz, y eso nos desesperaba. A papá no lo vi envejecer, se fue cuando era muy joven, a mamá sí, pero después de todo ese tiempo no sabía cómo se vería su cara, su cuerpo. 
A veces, cuando me encontraba sola en mi casa, me daba la impresión de sentir los pasos de mi madre, recorriéndola. Ante ciertos eventos recordaba la sonrisa de papá, pícara y cómplice, pero en segundos se esfumaba. 
––Hija, este encuentro te debe servir para darte cuenta que de qué se trata la vida. Ella es sólo un puente que cada uno atraviesa como puede. Las separaciones son siempre momentáneas y de lo único que debemos estar seguros es de que a ese puente todos lo atravesamos en distintos tiempos y bajo distintas circunstancias. No existen los abandonos, tomalo como espacios pasajeros que nos separan por un tiempo más corto del que nos imaginamos. Yo nunca pensé que nos encontrarías tan pronto, ––dijo mi madre.
––Yo tampoco mamá, todo fue muy repentino. Te juro que lo único que quisiera ahora es que los que dejé en el mundo de los vivos supieran lo hermoso que es esto y de ese modo se sientan tranquilos. Si esto es el cielo, los que se ocuparon de contarnos de qué se trataba, no sabían de lo que hablaban, esto es superlativo.  ––Y aún no has visto nada, con respecto a los que se quedan en el mundo de los vivos, no te preocupes, esas piedras, como por ejemplo las ausencias a las que vos llamás abandono, que se nos pone en el camino, no son más que guías que nos sirven para que no nos separemos del camino que nos conduce a este lugar. Algo así como un mapa de ruta.
Cuando pude entenderlo, comencé a gozar del paraíso que se nos prometió al nacer. Me quedé tranquila, porque los que quedaron estaban bien, sabía que me extrañarían, pero el tiempo es un gran sanador y también sabía que tarde o temprano todos estaríamos nuevamente juntos celebrando el amor.

4 comentarios:

  1. Bueno después de un tiempo retirado del mundo de los blog y por motivos de mi viaje a casa, ahora vuelvo para leer tu blog y cuando lo abro me encuentro con éste relato que no solo es genial si no que me toca profundamente, como imagino lo hace con vos. No te imaginas las veces que he viajado con la imaginación a ésa casa para encontrar a los viejos, realmente no sé si será así pero el revivirlo aunque sea con la imginación (que es magia) es como estar con ellos. Gracias, gracias y gracias.

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  2. Sí, la verdad es que hay momentos en que los extraño mucho, será que cuando tenemos algunos problemas nos volvemos chiquititos y necesitamos ese nido contenedor de nuestros padres. Suguro va a ser así, al menos soñando con eso se me va el miedo a partir!!!!

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  3. Relato de conmovedora belleza...

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