Y no me refiero al personaje de Quino, que de todos modos, te hizo bastante parecida a la que yo recuerdo. En mis evocaciones, allá por los cincuenta del siglo pasado, aparecés pequeñita. Pero eras pequeñita porque las licencias de las que yo gozaba en esos tiempos eran de mi tamaño. Imaginate, nací en el cuarenta y ocho.
A contrapelo de lo que a mí me sucedía, a vos jamás te
vi crecer, muy por el contrario, hubo tiempos en los que desaparecías y a pesar
de mi intensa búsqueda, no te podía encontrar. Pensé por momentos si estarías
reencarnada en algún pájaro, o sentada en alguna estrella o quizás caminando detrás de mí, y
es por eso que no te veía.
Recuerdo que en el colegio, en la clase de Instrucción
Cívica, te definieron. Por primera vez supe cuál era tu esencia y supe también
que eras inherente a mí, con lo que creí entender que yo sin vos no existía y
vos sin mí, tampoco. Eso sí, nos metieron a fuego en la cabeza que también la
libertad tenía su carga, que no era ni más ni menos que la responsabilidad. Dos
hermanas te debían acompañar, una era “La Justicia ” y la otra “La Igualdad ”.
¡La pucha! me dije, la Libertad tiene más
parientes que yo, y nada menos que a esas dos a las que también les costó
crecer.
Me pregunto, ¿si la Libertad es inherente al
hombre, qué pasaba conmigo cuando vos desaparecías?, y ahora que lo pienso, me
doy cuenta de que crecíamos con ciertas malformaciones que no eran congénitas,
sino adquiridas por la falta del inherente y su familia.
Tengo la sensación, que de un tiempo a esta parte han
abusado de vos, muchos se han llenado la boca con tu nombre falseando tu
esencia, y los que te queremos defender no encontramos el camino ya que no
sabemos en dónde estás. Quizás estés tan lejos que ni cuenta te des de que te
están redefiniendo a cada instante y no de la mejor manera.
No te encuentro Libertad y necesito hablar con vos
porque creo que de no hacerlo, me voy a tener que redefinir yo, y eso ya no me
gusta. Siento que mi universo se ha convertido en un cuarto de cuatro paredes
que con el tiempo, o se me están viniendo encima o yo crezco de un modo
desmesurado, cosa que no creo.
Por ahí me pregunto si alguien te habrá encarcelado,
si hay cadenas que te impiden volver y jugar tu papel de inherente, junto a tus
hermanas por supuesto. Pero por otro lado pienso que si estás con Justicia que
creo es tu hermana mayor, debés estar a buen resguardo.
Sabés que una vez escuché que todos somos iguales,
pero que algunos somos más iguales que otros, por eso quiero encontrarte y
preguntarte qué significa este concepto. Si llegás a leer estas líneas, hablá
con Igualdad sobre el tema.
Jean Paul Sartre dijo sabiamente que el hombre nace
libre, responsable y sin excusas. A veces me pregunto si alguna vez voy a poder
ser responsable y sin excusas si no te encuentro Libertad. Otros dicen que el amor
te hace esclavo, que vendría a ser el antónimo de libre, ¿será entonces que de
tanto amarnos nos consideraste una causa perdida?, no creo que así sea, ya que
a medida que crezco, siento que hay menos amor.
Libertad, estoy muy confundida, quiero que al menos me
digas en dónde estás y te prometo que te busco. Libertad te quiero a mi lado, y
te digo algo, no soy la única que te busca, mucha gente se pregunta qué te
pasó, por qué desapareciste, en qué lugar del universo estarás recostada
mirando y dilucidando cómo podemos vivir sin vos y sin tus hermanas, a las que
debés decirle que ellas también son responsables sin excusas como dice
Sartre.
Quizás como a la Libertad de Quino te moleste la gente grande,
pero recordá que ella era la que encarnaba las utopías. Vos te parecías mucho a
ella, entonces también te tenés que hacer responsable sin excusas de ese
mandato.
Sin embargo, y si de un modo maduro veo a las cosas
desde otro costado, me pregunto si yo no seré la culpable, ya que también soy tu
inherente. ¿No será que no creciste por mi culpa y por la culpa de cada uno de
los que hoy te buscan?
A ver, sé que al menos en mi patria, te materializaste
con todas tus fuerzas en esa famosa Asamblea del año 1813, en donde te
reconocieron de forma fehaciente como inherente al hombre, ¡la de libertades
que se reconocieron en ese fecha!, ahora me pregunto, ¿era necesario que te
hicieran asomar la cabeza cuando en realidad nacíamos con tu marca en el
orillo?, ¿complicado no? Esto quiere decir que a pesar de que sos un atributo
del hombre, que formás parte de su naturaleza, es el mismo hombre quien te
manipula, y aquí aparece el primer problema.
Y hablando de manipulación, ¿qué se dice de Justicia y
de Igualdad…? otras vapuleadas por el
hombre, o mejor dicho por ciertos hombres.
Con estas reflexiones me voy dando cuenta que tengo
que barajar y dar de nuevo. Si vos sos mi inherente, alguien te apartó de mí y
yo se lo permití. Ahora quiero contarte cuál creo que es la génesis de este tan
crucial asunto, esto nace cuando de a poco comenzamos a naturalizar ciertos
problemas que llevaban implícito tu desaparición, ese debería ser el primer mea
culpa de los hombres y me incluyo.
Esta línea de pensamiento me ha llevado a reflexionar
y a concluir en que te tengo dentro de mí, que la que te encarcelo soy yo, y
eso me duele. Hoy he tomado una determinación y te digo como lo dice la canción
la canción, Libertad yo te libero, por lo que me hago responsable de que
crezcas fuerte y sana como creo que lo quisieron los hacedores de la patria.
Con respecto a tus hermanas, tengo la sensación de que
si te dejamos crecer, el crecimiento de las otras dos está garantizado. Fue
bueno escribir estas líneas, ya que me han hecho dar cuenta de que soy
responsable sin excusas.
Años me la pesé buscándote, y sin darme cuenta, acabo de
encontrarte dentro de mí. Entonces hoy te digo…. TE SALUDO LIBERTAD.
No hay comentarios:
Publicar un comentario